Aquellos primeros años en el Cerro Miraflores Alto, Viña del Mar, en la década del 60, estuvieron colmados de hermosas experiencias musicales como aficionado en un Centro Cultural, liderado por el "Melo" (mi padre), el Sr. Soto (marino jubilado), el Sr. Zenteno (guitarrista), don Juan Navarrete (Temucano que tocaba guitarra traspuesta) y su cuñado don Pedro Valdebenito (peluquero del barrio), quienes conformaron esa Sociedad Cultural, organizando espectáculos domingo por medio, en un salón de una escuela primaria del barrio. Había una convocatoria extraordinaria dado que en aquella época la televisión aún no era de alcance masivo, en consecuencia la gente regularmente rompía la rutina yendo en búsqueda de espectáculos en vivo. Ahí desfilaban una gran cantidad de cantantes y músicos aficionados y también algunos profesionales del medio local porteño, como el Dúo Ugarte – Matus, la cantante Margarita Torres, etc., en una suerte de intercambio artístico con Centros Culturales de otros cerros de Valparaíso y Viña del Mar y el Sindicato de Folkloristas, cuyo presidente en ese tiempo era el guitarrista Ricardo Acevedo.
Guardo gratísimos recuerdos de ensayos y actuaciones acompañando con mi guitarra a mi madre, quién manejaba un amplio repertorio popularizado por la sanfelipeña Palmenia Pizarro y mis inicios en trabajos colectivos con el grupo “Ritmo
Cuando se es tan niño uno quiere estar en todas las posibilidades que la vida va brindando, y así es como participé también en un cuarteto electrónico, con instrumentos prestados, junto a mis amigos de esa época, José Hernández y los hermanos Jorge y Guillermo Menay (el Pepe, el Choche y el Yemi), con quienes desarrollamos un repertorio popular bailable y amenizamos algunas veladas en nuestro barrio. Guardo los mejores recuerdos y agradecimientos hacia ellos y sus respectivas familias, que en una época de precarias condiciones económicas, me cobijaban y me recibían como uno mas de ellos.
A pesar que mi padre no logró desarrollar plenamente sus inquietudes con las guitarra y las organizaciones culturales, recuerdo haber estado un par de veces con él en la mítica Peña de
En resúmen me tocó vivir una hermosa época, rica en experiencias musicales, junto a personas inolvidables, lo que paulatinamente me permitió ir descubriendo y desarrollando una pasión melómana ilimitada.
1 comentarios:
Bonitos recuerdos amigo Juan, mi espíritu se alegra cuando evoco aquellos inolvidables momentos.
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